lunes, 4 de marzo de 2013

DEFORMIDAD DEDO EN MARTILLO



Hoy voy a hacer un repaso de una de las deformidades más frecuentes y a veces incapacitantes de los dedos menores del pie (es decir, excluyendo el primer dedo): el dedo en martillo.

Se trata de una deformidad en la que el dedo aparece con la articulación interfalángica proximal en flexión de a veces 90º, estando la siguiente en extensión, adoptando así la forma de un martillo por el ángulo recto que forma ésta articulación.


La causa responsable participa de varios factores predisponentes, entre los que destacan sobre todo, los genéticos y los adquiridos como el uso de mal calzado, los esfuerzos repetidos, el aumento de peso, y la edad.
En cuanto el tratamiento, debemos distinguir entre tratamiento ortopédico y el quirúrgico.

El tratamiento ortopédico consiste fundamentalmente en la aplicación de material ortésico con la finalidad de aliviar las molestias que pueda presentar el paciente, aunque hemos de tener en cuenta que no va a hacer desaparecer la deformidad ya existente. Incluye el uso de un calzado adecuado evitando el tacón y la puntera estrecha, las ortesis de silicona y las plantillas.
También se puede incluir en esta fase los analgésicos y antiinflamatorios y la rehabilitación.

El tratamiento quirúrgico variará dependiendo de que se trate de una deformidad flexible o rígida (ya más evolucionada).
En las deformidades flexibles el tratamiento va a ir dirigido a la cirugía de las partes blandas, fundamentalmente los tendones flexores y extensores del dedo.
En las rígidas habrá que realizar ya cirugía sobre el hueso, fundamentalmente extirpar parte de la articulación (artroplastia de resección) o mejor aún fusión de la misma (artrodesis).
Ambas técnicas se pueden llevar a cabo mediante técnicas abiertas o bien con mínima incisión, según los casos, y a su vez con diferentes implantes para inmovilizar de forma provisional o definitiva los huesos resecados.

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